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18 noviembre 2012

¿Como fomentar buenos hábitos y gusto por la lectura en niños y niñas con sordera?


Las personas sordas aprendemos mayormente a través de todo lo que es visual y visible. Uno de los medios más importantes para nuestro aprendizaje es a través de la lectura.

En este post les voy a contar como fui expuesta a los libros y aprendí poco a poco a interesarme en la lectura, proceso que no fue fácil y tuve que pasar por muchas cosas para llegar a gustarme y continuar leyendo.

1. Familias que leen: como somos personas que todo vemos, para mi fue muy importante ver que mis padres leían. En la mesa de noche de mis padres siempre había uno dos libros, que cambiaban cada cierto tiempo. No los veía leer mucho porque leían de noche mayormente. Pero si podía ver que los usaban y que comentaban con otras personas sobre determinada novela.

Que personas en la familia lean y tengan un hábito o rutina para leer transmite interés, curiosidad de porque leen. Recuerdo que a mi me gustaba hojear las páginas de los libros de mi madre, porque me llamaba la atención las carátulas o los títulos de los libros.

2. Tener en casa o acceder a textos impresos de distintos formatos: En mi casa había muchas cosas para leer- libros de cocina, libros sobre viajes, historietas, revistas, novelas, periódicos, enciclopedias, diccionarios, libros de arte o fotografía, libros de historia, en fin.

Recuerdo que al principio me encantaba hojear las páginas y sentir ese olor que emiten los libros. Como la lectura siempre me ha sido un tanto difícil por el tema del manejo del idioma castellano, me encantaba la lectura fácil - historietas o cómics como asterix y obelix y las aventuras de tintin y las revistas de actualidad como ¡Hola!, Caretas y el Somos.
Recuerdo claramente como mis padres se la ingeniaban para conseguir revistas aunque fueran números pasados, y los cómics. Sabían que me gustaba leer eso antes que un libro.

3. Hablar sobre los libros, revistas y otros en casa: a las horas de comidas- desayuno, almuerzo o cena, siempre había alguien comentado sobre política, o algún acontecimiento actual, o de algún actor, algún autor, película o hasta de algún lugar para visitar. Para participar en la conversación tenía que estar enterada si no, no entendía la conversación y me aburría. Recuerdo que apenas llegaba una revista, periódico nos peleábamos con mis hermanas de quien agarraba la revista para leerla primero.

4. Consultar fuentes de referencia si no entiendes lo que lees o preguntar- a mi me costaba muchísimo leer, como lo dije por mi pobre vocabulario. Siempre veía que mi madre consultaba con frecuencia el diccionario y el larousse para todo. Cuando yo no entendía algo me decía que lo busque ahí primero. Muchas veces me daba flojera y quería que ella me de la respuesta, pero no lograba y terminaba consultando el larousse porque tenía muchas veces ilustraciones que acompañaban el texto. Si aún no lo entendía, mi madre solía explicármelo. Al igual tuve una gran profesora: Rosita Smith-Gillespie- que me hacia consultar cada palabra aunque ya sabía lo que significaba, y es a través de diccionarios y larrousse es que me daba cuenta que algunas palabras tenían más de un uso o significado. Si no hubiera consultado, con seguridad no me hubiera enterado como podía usar ese término.

Hoy en día, sigo consultado fuentes de referencia, y gracias al internet puedo acceder rápidamente a los diccionarios en línea, imágenes y sitios web sobre el tema que estoy buscando.

5. Leer en voz alta o copiar textos: Con el tiempo me fui dando cuenta que sí yo leía en voz alta retenía mejor lo que leía y por algún a extraña razón los entendía mejor. Así también practicaba mi respiración al hablar, las pausas, la entonación, y sobre todo a practicar la pronunciación hasta de palabras difíciles.

Tuve una profesora que me hacia copiar en mi cuaderno textos. No sabía porque lo tenía que hacer, y me pasaba buen rato copiándolos. Poco a poco me fui dando cuenta que al hacer esto me iba acostumbrando a la gramática, uso de signos de puntuación, y a escribir. Mi escritura libre comenzó a mejorar muchísimo y vi poco a poco que las profesoras hacían menos correcciones en mis textos y no tenía que re-escribirlos tantas veces.

Estas son algunas situaciones que recuerdo con claridad de niña, espero que a padres de niños sordos y a personas sordas les pueda ser de utilidad. Leer es fundamental, sobre todo para nosotros que no escuchamos y necesitamos aprender todo a través de otros formatos visuales como la lectura.

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