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14 agosto 2009

Las Manos de José Juan Morcillo Pérez

A continuación copio el artículo "Las Manos" que me pareció muy bueno y quisiera compartirlo con todos ustedes-

Las manos son la manifestación corporal del estado interior de una persona porque no sólo indican la actitud del alma cuando ésta no se puede manifestar por el lenguaje oral, sino que acompañan a la voz enfatizando el discurso; tanto es así que, si un hablante no acompañase sus palabras con el gesto y movimiento de sus manos, se perdería un instrumento fundamental de comunicación. Esto explica que personalidades de la vida pública, principalmente los políticos, estén aconsejados por expertos en la comunicación sobre cómo deben usar las manos, qué movimientos y qué gestos deben evitar y cuáles deben emplear dependiendo del mensaje y del contexto comunicativo. A la rama de la Lingüística que se encarga de analizar este asunto se le llama Quinesia, y, aunque parezca una ciencia de andar por casa, su utilidad es esencial para entender que, por ejemplo, no es aconsejable crispar las manos y moverlas impetuosamente cuando se esté argumentando sobre un tema, o que resulta frío y distante mantener los brazos cruzados sobre el pecho cuando se conversa con alguien porque indica malestar y ganas de huir.

Los antiguos eran conscientes del poder expresivo y simbólico de las manos. Entre los romanos, la manus significaba el poder del padre de familia y del emperador, tanto que algunos emblemas de las legiones iban rematados por una mano en vez de por un águila. Pero no quiero entrar por los derroteros simbólicos y quirománticos, sino permanecer en el terreno estrictamente lingüístico, porque si bien es cierto lo dicho más arriba, que las manos son un apoyo expresivo fundamental para los hablantes, no debemos olvidar que suponen el instrumento de comunicación básico para la comunidad de sordos. La lengua de signos, que es como se denomina a este tipo de comunicación, no es un invento reciente: Platón, en su diálogo Crátilo, pone en boca de Sócrates -su maestro- la siguiente reflexión: “Contéstame a esto: si no tuviéramos voz ni lengua y nos quisiéramos manifestar recíprocamente las cosas, ¿acaso no intentaríamos, como ahora los sordos, manifestarlas con las manos, la cabeza y el resto del cuerpo?”. Lo extraordinario de este razonamiento no solo reside en la revelación de que ya en tiempos de Platón existía entre los sordomudos la lengua de signos, sino que –si lo releemos- nos afirma que estos se comunicaban “con las manos, la cabeza y el resto del cuerpo”, exactamente elmismo código que el de la lengua de signos de hoy en día, porque, junto al significado de los signos expresados mediante las manos y brazos, los movimientos del cuerpo o las expresiones faciales codifican mucha información de tipo gramatical, y valga este ejemplo: el signo que se hace con la mano para preguntar y para ordenar es el mismo –la palma hacia arriba y el brazo ligeramente extendido-, pero por el gesto de la cara del hablante –perplejo o serio- lo sabríamos.

Ya se ha cumplido un año desde que el Congreso aprobó por unanimidad la Ley que reconoce y da oficialidad a la lengua de signos en España. Esto significa que debe haber un traductor a lengua de signos en cualquier lugar oficial que lo necesite y en cualquiera de las cuatro lenguas habladas en España: castellano, gallego, catalán y vasco. Se trata de un reconocimiento que, aunque tardó varios siglos en llegar, es absolutamente necesario para una sociedad que aboga por la integración y por la igualdad de todos los ciudadanos.


Para leer a José Juan Morcillo Pérez: http://josejuanmorcillo.wordpress.com/

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